No sé cuál fue realmente su origen, si existe alguno. Tal vez un recuerdo perdido en mi mente o algo inspirado en algo que ya había escuchado antes. Sólo recuerdo la imagen de un colectivo lleno de gente, pero no había ningún tipo de ruido de los que se pueden expectar; apenas una nota lejana y monótona que variaba en volumen de vez en cuando. Y ahí estaba. La frase flotaba en medio de aquella escena, muy tiesa.
Mi punto de vista era, irónicamente, desde uno de los asientos. Entonces la leí. Una y otra vez, hasta que las palabras quedaran adheridas a mi memoria. Ya lo tenía, la estaba memorizando, ¡si eran solo tres líneas! Cuando lo estaba por lograr, empezaron a hacerse borrosas, inesperadamente. Al principio entré en pánico, pero después me calmé. Leí por última vez la frase antes que se desvaneciera por completo, y retuve las palabras claves. Ya está, las recordaba perfectamente. Ahora, era cuestión de tiempo. Estaba lista. Entonces, abrí los ojos.
Me levanté rápidamente sin perder ni un segundo. Bajé de la cama, en busca de lápiz y papel. Tenía las palabras claves en mi cabeza, ahora debía unirlas con artículos y preposiciones para volver a la original. Conseguí los materiales, y empecé a escribir. Ya tenía la primera línea, genial. La tercera daba vueltas en mi cabeza, pero todavía necesitaba la segunda para plasmarla en el papel. ¿Cómo era la segunda? Era algo con eso, sí, pero esa palabra no estaba, no. Casi la estaba olvidando, y ahí la encontré, escondida en un rincón.
Tenía la frase completa en mis manos. Después de releerla unas veces, le encontré un sentido maravilloso. Tal vez no todos la vean como yo lo hago, pero a mis ojos, me encanta tal como es. Y no le cambiaría ni una sola palabra.
·~·
Yo puedo decirle a todo el mundo que no tiene asientos.
Pero es cuando les digo que no tienen asientos,
que se pueden ver sentados.
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