martes, 31 de enero de 2012

And I wanna be there when you're coming down
And I wanna be there when you hit the ground

So don't go away
Say what you say
Say that you'll stay
Forever and a day
In the time of my life
Cause I need more time; yes I need more time
Just to make things right

jueves, 26 de enero de 2012

Tal vez no lo diga.
Tal vez no lo demuestre.
Tal vez no lo presuma.
Tal vez no lo revele.
Tal vez no lo finja.
Tal vez no lo destaque.
Tal vez sólo lo escriba 
escondiéndome del papel 
a través de la tinta
Pero lo siento.



Distance... is just a number.


The question is:
What would you give up to clear it of the equation?


"Everything" whispered the heart.

sábado, 21 de enero de 2012

El Sueño I

     Volvió a suceder, como todos los días. Suspiré, empecé a cerrar todas las ventanas y corté la música. Apagué todo y baje las escaleras hacia mi habitación. Ya estaban todas las luces apagadas y solo se escuchaban algunos chirridos, maullidos, ronquidos, y demás sonidos que delatan el caer de la noche. Con desgano recorrí la pieza hacia la ventana para abrirla de par en par, dejando correr el aire pesado de fines de primavera y ver un cielo despejado pintado de estrellas. Ahí estaba ella, sobre las Tres Marías. Le dediqué una sonrisa como cada noche y me dirigí a la cama. 
     Una vez más, las sábanas producían esa pegajosa incomodidad al mezclarse con las altas temperaturas y dificultaban la simple tarea de conciliar el sueño. Ni la más confortable posición me ayudaba a cumplirla en lo más mínimo. Pasada una media hora, cerré los ojos por enésima vez  tratando de no pensar en el calor y me propuse dormir decididamente. La noche ya se encontraba taciturna, lo que fue de gran ayuda. 
     Con mis oídos ya acostumbrados al silencio, fue algo bastante brusco escuchar aquél ruido repentino. Como un choque de autos lejano. También se podían distinguir unos murmullos, pero éstos parecían ser más próximos. Abandonando toda esperanza de poder tener descanso alguno, abrí los ojos y me aventuré a descubrir la fuente del ruido desconocido.
     Raramente la oscuridad había desaparecido, siendo reemplazada por una luz tenue y agradable a la vista. La superficie ya no era blanda y calurosa como la del colchón, sino dura y mojada como la tierra salpicada por el rocío de la mañana. Estaba en un basurero de autos. Mi teoría del origen del ruido era bastante acertada, por cierto. Y no estaba sola. Los murmullos provenían de todas aquellas voces desconocidas que me rodeaban. Eran personas de todo tipo; hombres y mujeres, jóvenes y adultos, tímidos y extrovertidos. Lentamente me levanté del suelo y sacudí mis ropas impregnadas de suciedad. Observando detenidamente la escena, fui hacia quien tenía un aire de líder en busca de explicaciones. 
—Estoy igual de informado que vos, ninguno acá se acuerda de cómo llegó y nadie parece estar familiarizado con este lugar. ¿Qué hay de vos?— dijo con cierto tono de desconfianzaSos una de las útlimas en despertarse, parece que sos de sueño pesado— agregó con una sonrisa.
—Exactamente lo mismo. Estaba tratando de dormir cuando de repente escuché un ruido que me llamó la atención, entonces de la nada aparecí acá. No conozco a nadie. ¿Son alguna especie de sobrevivientes? 
—¿Qué? No, nada que ver. Nadie conoce a nadie, tranquila. Con respecto al ruido, una pila de autos en desequilibrio se cayó hace unos minutos, si necesitabas saciar tu intriga.
     A eso le siguieron varios apretones de manos, nuevas caras y personalidades. Gracias a la nueva información que fui adquiriendo, supe que el que creí era el líder se llamaba Narciso, un joven de no más de veinticinco años, muy activo y optimista. Casi no había nenes, sólo una nena callada y con aspecto soñador; su nombre era Oriana y nos hicimos muy buenas amigas.  Ancianos no había ninguno, el mayor del grupo tenía cerca de cuarenta años, lo que no considero viejo, pero era joven de espíritu y me contó que era un artista especializado en esculturas de hielo. En cuanto al resto, no era nada que llamara mi atención; una adolescente caprichosa, unos mellizos malhumorados, un joven insoportablemente cuadrado de mente, y una mujer melancólica y aislada. 
     Ya casi terminaba de presentarme a todos, cuando noté una figura que no había divisado hasta el momento de espaldas charlando animadamente con Narciso. Esa risa... la había escuchado antes en alguna parte. Inconscientemente me quedé mirándolos fijo por un buen rato, hasta que Narciso advirtió mi mirada y me hizo unas señas con la mano para que fuera hacia allá. Apenas nos separaban unos metros y, en el exacto instante en el que él movió sus manos, su compañero dio media vuelta para averiguar de quién se trataba. 
     Era él. Era su risa, ya lo sospechaba.  Sólo hizo falta ver su rostro para dibujar una sonrisa en el mío. Apresuré el paso e irradiando felicidad corrí a su encuentro. Los rayos del Sol se reflejaban perfectamente en sus ojos verdes como el más claro de los mares, y a su vez éstos lo hacían en los míos. Lo saludé con un beso en la mejilla y me quedé callada, expectante.
—¡Bianca! ¿Cómo va?—dijo Ignacio, más bien Nacho.



jueves, 19 de enero de 2012

Nosotros somos como Narnia y nuestro mundo.
Siendo yo nuestro mundo y esa persona Narnia.
Cuando estoy con ella,  sucede la magia.
Cuando estoy con ella, estoy abierta a las aventuras más desconocidas.
Cuando estoy con ella, siento que nunca querría dejarla.
Cuando estoy con ella, vivo los recuerdos más felices que tengo.
Y cuando no estoy con ella, solo pienso en volver a verla algún día.


Así serán nuestros encuentros desde ahora; nada frecuentes,
Inesperados, pero justamente eso es lo que los va a hacer más importantes.
Valoraremos cada uno de ellos y los disfrutaremos. 
Como si no hubiera un siguiente viaje de ida
Tristemente, el tiempo sigue pasando sin nada que pueda evitarlo.
Entonces crecemos, nos volvemos mayores.
Nuestros reencuentros se agotan, y cada uno vive paralelamente del otro;
Con vagos recuerdos de aquellos viejos tiempos aventureros.


Dudo que pensemos igual con respecto a esto, pero para mí
Esa persona es mi Narnia.
Y siempre lo será ~

miércoles, 4 de enero de 2012

Thoughts (mp3)      
You know, these last weeks I've been going to bed pretty late; I stayed awake watching TV, reading or just talking with my siblings until I got sleepy, and then... I just slept. It wasn't difficult at all; I closed my eyes and in less than a minute I was swimming in my dreams. But yesterday... yesterday was different.
     Obviously, as a consequence of going to bed too late, I also woke up late. So I decided that I wanted, at least for one day, to have the imponderable joy of watching the morning light and hear the birds singing and that stuff. To do this, I should fall asleep early, right? So that was exactly what I did.
     At about 12am I turned off the computer, put on my pajamas and turned off every light. So there I was, with my head lying on the pillow watching the ceiling and thinking... `Well, it's been a long time since I last imagined something to get sleepy... What did I use to think of?´
     And yeah, everything came to my mind in a second, like a movie full of pictures, memories and thoughts being played really fast. It was a melancholic second. After that, it came the awkward moment when you realise `I'm forgetting him´ and you ask yourself `Do I really want to? Why should I forget something that once made me happy?´ YOU SHOULDN'T. That's the answer. Let that happiness flow through your entire body and enjoy it.
     You knew it wouldn't last forever, but SMILE, smile because you had the chance to live it. Yeah, maybe he isn't your last thought at the end of the day any more, maybe you won't feel his lips any more, maybe you won't see him, hear him or laught with him any more, but hey! He made you the happiest girl that you've ever been and hardly someone will beat that.
     So be grateful to him, a lot, because he taught you the real meaning of happiness, and if it wasn't for him you still would be a sad and lonely person.
...

     Anyway, I ended waking up at 12pm as usual. Tomorrow I will try again.