martes, 6 de agosto de 2013

Me acordé que existía esto. Nice. Está bueno para plasmar pensamientos boludos; al menos quedan grabados en algún lado para ponerte nostálgica o cagarte de risa un rato. Anyway.

Por alguna razón algo así como el 80% de este blog está dedicado a vos. No sé cómo ni por qué, pero siempre termino escribiendo sobre vos. Sos un pibe interesante supongo. 

No vengo a ser melosa ni nada de eso, pero por las cosas que pasaron se me cruzan otras cosas por la cabeza y tengo ganas de grabarlas por el resto de la eternidad en una página de internet. Quite smart (mentira).

Hace poco releí Perks (oooh Perks dklsksaga *amor infinito*) y cuando llegué a la parte en la que Charlie visita a Bill y a la novia, él le dice que es un chico muy especial y que debería saberlo, algo así. Eventualmente Charlie se va y se queda pensando en eso, en que hacía mucho que alguien le dijo que era especial, su tía Helen, y que se sentía bien escucharlo. En fin. No sé por qué nunca te lo dije, me refiero a en persona, porque creo que te lo dije alguna vez por chat, pero igual no estoy segura. Estaría bueno, sólo para estar tranquila de habértelo dicho y saber que sabés. Eso, sos muy especial. Estaría más cómoda diciéndotelo si no empezaras a flashear cosas como que ya quiero que seas el padre de mis hijos. Calmadito. Eso molesta un toque.

Después, quisiera decirte lo lindo pibe que sos. Pero tan. Eso sí que nunca te lo dije de frente. Tal vez no te das cuenta, y taaal vez esté siendo un poco subjetiva. Pero que la chupen, yo creo que sos hermoso y deberías sentirte así. 
Bueno, un subtema vendría a ser la lindura de tus ojos pero la hago corta: Son como Afrodita entre los dioses griegos (?) Entendés el punto.

A ver, qué más. Tus besos siguen siendo raros, así como a mí me siguen gustando por el sólo hecho de ser tuyos. Por ahora nada más. Algún día todo esto va a salir de mi boca hacia tus oídos. Algún día. Over.

viernes, 4 de enero de 2013

Desafío: 50 Libros 2013

  1. Scott Pilgrim #1: Su vida y sus cosas ~ Bryan Lee O'Malley
  2. Scott Pilgrim #2: Contra el mundo ~ Bryan Lee O'Malley
  3. Scott Pilgrim #3: La tristeza infinita ~ Bryan Lee O'Malley
  4. Scott Pilgrim #4: Se lo monta ~ Bryan Lee O'Malley
  5. Scott Pilgrim #5: Contra el universo ~ Bryan Lee O'Malley
  6. Scott Pilgrim #6: La hora de la verdad ~ Bryan Lee O'Malley
  7. Frío ~ Laurie Halse Anderson
  8. A Series of Unfortunate Events #10: The Slippery Slope ~ Lemony Snicket LEYENDO
  9. Misery ~ Stephen King LEYENDO
  10. Alice's Adventures in Wonderland ~ Lewis Carroll LEYENDO
  11. El Arte de la Guerra ~ Sun Tzu LEYENDO

sábado, 6 de octubre de 2012

Lo que te extraño. Más allá de todo lo que pasó y no pasó, el verte día a día podía sacarme una sonrisa, o un ceño fruncido, pero algo. Ahora es la nada. Y es muy aburrida. Extraño cagarme de risa con vos, con todos, siempre poniendo energía y felicidad a todo. Eso. Más que nada las risas. Aun más que todos los roces, los besos, prefiero las risas. Aunque últimamente te salga ese chancho asqueroso de adentro. Ya nos volveremos a hablar, o a ver, y vas a ser el mismo ortiva de siempre conmigo. No con los demás, pero conmigo. Y todo va a sentirse normal. Y me vas a recordar que sos una personita especial, a veces algo mierda, pero especial al fin. Y te voy a querer, no como antes, pero siempre.

miércoles, 18 de julio de 2012

Emilio Patterson

Nunca te conocí realmente. Sólo eras una cara que podía identificar, nada más. Tal vez también te relacionaba con otras personas; amigos, un par de familiares. Y gracias. No puedo decir nada acerca de vos. Sólo que sos de Racing, eso lo puede saber cualquiera. 

Apenas me enteré viajé a un recuerdo. Uno que tenía muy escondido y guardado, pero que estaba. Yo había salido a andar en bicicleta con mi papá por el barrio, dando vueltas sin ir a ningún lugar en particular. En una de esas calles, te vi. Estabas con un amigo pero a él no lo reconocí. Por supuesto que a vos sí te identifiqué. 
Estaba decidiendo si saludarte o no; quizás ni te acordabas quién era yo, no nos veíamos hace muchos años y tampoco creo que nos hayamos cruzado más de un par de veces. Te había visto en varias fotos, eso sí, por eso te podía reconocer. Te miré unos segundos, dudosa, indecisa. Me parece que te diste cuenta. Después de un corto análisis, decidí saludarte.
No fue nada, un movimiento de mano acompañado de una sonrisa y listo, a los cinco segundos ya estaba en la mitad de la otra cuadra. Ni siquiera te debió haber importado; una chica que no conocías, saludándote... tal vez se equivocó, ¿no?
Esa fue la última vez que te vi en persona. 
Habrá sido hace unos tres o cuatro años, si no me equivoco. Tenías el pelo largo; el flequillo te tapaba toda la frente y en la nuca colgaban los mechones. La cara no te cambió para nada. Estabas exactamente igual, puedo asegurarlo.


Todo eso fluyó por mi mente cuando leí la noticia. Fue una sensación extraña. No era ningún sentimiento positivo, pero tampoco podía ser tristeza, o dolor. Después de todo no te conocía. Perpleja, releí las líneas tipeadas por tu hermana, que daban el anuncio. Mi cara inexpresiva, frente a la pantalla, no sabía cómo responder.
Sorpresa. Eso es lo que me causó. Estaba enterada de tu situación, pero nunca imaginé algo así. Sé que en muchos casos pasa lo mismo, pero simplemente no lo había pensado para vos. Sería un pensamiento desagradable y significaría bajar los brazos de antemano. No. La esperanza es lo último que se pierde, si es que se llega a perder. Todos los que te rodeaban, la tuvieron hasta el último momento. Y la siguen teniendo. Esperanza de que estés en un lugar mejor. Esperanza de que todos recuerden lo mejor de vos, de lo que fuiste en vida. Esperanza de volver a verte, quién sabe dónde. 


Leí un par de las dedicatorias que te escribieron. Tenías muchos amigos, y eras un chico muy querido, al parecer. Dejando de lado el hecho de que ya no estás, fue emotivo ver cómo se nota tu ausencia. Despertaste varias viejas amistades de un profundo sueño, otras de uno no tan profundo, también las nuevas, incluso hasta muchos desconocidos, como yo. 
Muchos pensarían que estoy siendo falsa, que sólo me meto porque te pasó esto. Bueno, lo último es verdad, lo vengo admitiendo desde el principio. Es un hecho que llama la atención, no se puede negar. En cuanto a lo primero, no me importa lo que piensen. Entonces, ¿por qué lo hago más íntimo? Sencillo. ¿Por qué no? Si es lo que me place.


Hace un rato se fue mi hermana a tu velorio. La llevó mi mamá, y cuando la dejó y volvió a casa, lo primero que dijo fue la cantidad de gente que había. No entraban en la cochería, había personas amontonadas en la vereda, en la calle. Repito, se ve que eras un chico muy querido.
Quizás te pudo haber vencido el cáncer, pero no hay que pensar en eso como lo peor de todo. Que conste que no le salió barato. Peor hubiera sido no pelearla, dejarlo llevarte sin esfuerzo alguno. Y eso no pasó, yo lo sé. Peor hubiera sido estar solo. Es sabido que era totalmente lo opuesto. No todos tienen esa suerte.


Donde sea que estés, si es que llegaste a algún lugar, o todavía estás en camino, te mando un saludo. Uno de esos con un movimiento de mano acompañado de una sonrisa, y listo.


                                                                                                                 Una desconocida

domingo, 27 de mayo de 2012

Y pensar que hace una semana volaba de felicidad :)

domingo, 20 de mayo de 2012

I am fucking feliiiiiiiz! Todavía no caigo jajaja Igualmente me da bronca haber callado varias cosas; nunca encontraba el momento adecuado para decirlas. 


 Y bueno, nada. Amo la vidaaaa churururu =) Y a los gatos, a Oasis, recortar revistas, usar medias locas, sus ojos, estar todo el día en pijamas, tocar el piano, hamacarme, los programas de cocina, sus labios, los libros, reír sin razón aparente, Harry Potter, las noches estrelladas, viciarme con la Play, sus abrazos y caricias, que llueva y salir a la terraza únicamente para empaparme y posiblemente contraer la gripe de búfalo, el invierno y las cuatro capas de ropa que requiere, el helado de frambuesa, sus besos, descubrir bandas/cantantes/pianistas nuevos, el té antes de dormir, mi almohadoncito abrazable, COMER, las siestas de 3 horas o más, su perfume (sdhfjkasfnjad), mis Vans, aprender figuras de origami, y lo más importante: Me amo (? 


Fuck you all, nadie me la baja hoy. 

jueves, 10 de mayo de 2012

Raramente lloro. Cuando lo hago, sólo surge. No está planeado, claro, ni existe un motivo específico que me provoque llorar. Aún así, la posibilidad que suceda en estos días, el día que nos juntemos, es bastante grande. Yo diría casi innegable, pero uno no sabe cómo van a resultar las cosas en el futuro, por lo que prefiero no tomar el riesgo y luego arrepentirme.


A lo que sí me voy a arriesgar es otra cosa. Pienso en eso día y noche, y tengo miedo que de tanto pensarlo todo resulte completamente diferente. Es lo más probable. Igualmente no puedo evitarlo. Necesito pensar opciones, reacciones, situaciones en las que actuar y a la vez tratar de decir todo lo que tenga para decir. No guardarme nada. Porque si se me olvida algo, después ya no habrá otra oportunidad. 


Ya se acaban los días. Cada vez estoy más cerca de enfrentarlo. Podría perderlo todo en unos minutos, en unas palabras. ¿Pero qué digo? Eso es una mentira. Yo ya lo perdí todo, ¿o no? Al menos esto significa que tampoco hay algo que perder...


Sin dudas esta decisión va a impactar en lo que venga. Ya sea para bien o mal, va a ser un gran cambio. Basta. Tanto análisis me va a confundir más. Yo ya pensé lo que voy a hacer. Ojalá no tenga que optar aquel camino, sino aquel otro. Pero yo no seré quien lo decida, desafortunadamente. Está completamente en sus manos.


Imaginarme una vida ajena a él... No, no quiero.


sábado, 5 de mayo de 2012

When I first met you, I saw a warning sign right in front of you, but I decided to take the risk. When I looked in your green eyes, I felt like flying up with the birds as well as when I touched your yellow hair.
Sometimes we argue like animals, and I cry like if every teardrop was a waterfall, but I know you will always be my parachute when I fall. We could just lie together on a violet hill, have a talk or take hands on a strawberry swing and get rid of every kind of trouble.
I'd face Death and all his friends to see you smile, to see you are happy, because you make me feel like a princess of China and I should make you feel like a prince as well.
Clocks keep working, time keeps running, and I'm here in my place just thinking of you for hours...
No, I won't try to fix you. I just want you to be happy.


- The Scientist


Encontré un papel con esto escrito mientras ordenaba mi habitación. 
Tiempos cursis. Y buenos. Y felices. 



lunes, 2 de abril de 2012

          Toqué el timbre. Hacía un poco de frío, y nosotras esperábamos a que nos abran la puerta mientras yo me abrazaba a mí misma para darme calor. Recuerdo perfectamente cómo vestía; mi jean negro gastado de tantos lavados, una musculosa de fondo azul con flores rojas, una campera negra de mi hermana y mi par de Converse azules. También me puse aros colgantes, solo para la ocasión. Después de unos minutos de espera, vino su mamá y nos abrió la puerta. "Pasen, están en el fondo" dijo, y seguimos sus indicaciones.
          Lo primero que vi fue un grupo de personas sentadas de espaldas a mí, alrededor de una mesa con varios aperitivos. Ambas avanzamos, sin estar seguras de qué decir, hacia cada uno de los presentes a saludarlos uno por uno. Cuando llegó su turno, lo saludé fríamente y le murmuré "Feliz cumpleaños" con una pequeña sonrisa. Nos ofreció un par de sillas y ahí nos sentamos. 
          Observábamos a la gente que nos rodeaba, hablando y riendo entre ellos, sin pronunciar una palabra. Algunos iban y venían hacia el baño o su habitación, para cambiar la música y demás. Poca era la interacción con el resto, aunque un rato después de instalarnos ahí, empezamos a servirnos comida y hablar entre nosotras.
          Ya después de haber comido hamburguesas, papas fritas, palitos, nachos, fuimos socializando un poco a la par que perdíamos la vergüenza, pero sin movernos de nuestros lugares asignados. En un momento sólo quedaba un par de personas sentadas a la mesa; varios estaban dentro de su habitación y otros sentados o parados en el pasto, charlando.
          No estoy segura de cómo fue que pasó. Estaba sentada comiendo unas papas, y en un abrir y cerrar de ojos estaba con él, a solas en la cocina mientras todos los demás se fueron a su pieza y cerraron la puerta detrás suyo. "Para nada planeado" pensé sarcásticamente. Nos quedamos parados en el medio del ambiente por unos largos segundos hasta que nos sentamos en el suelo, con la pared como respaldo, uno al lado del otro.
          Sabía muy bien lo que estaba por pasar. La incógnita era el cómo. ¿Cómo va a ser? ¿Así, sentados acá? ¿Debería acercarme yo o esperar que él lo haga? ¿Hará falta decirle algo, o que pase y listo? Me está mirando, me está mirando. No lo puedo mirar. Me da vergüenza mirarlo. Y si lo hago, sus ojos me ponen idiota. No. No puedo desconcentrarme ahora, usá la cabeza, mujer. Bueno, a la cuenta de tres. Es solo girar la cabeza y mirar esos grandes, palpitantes y verdes ojos. Uno... dos... tres, dale! Uh, alguien está en la ventana. Necesito privacidad absoluta, sino no puedo. Ahí se fue... pero vino alguien más.
          Mi mirada iba del piso a la ventana, de la ventana al piso. A veces lo miraba de reojo y sonreía como si estuviera diciendo "Esperame que doy una vuelta más y estoy", que resultaba en cuatro, dieciséis, veintitrés; tantas vueltas que perdía la cuenta.
          Me animé a mirarlo, por fin. Apoyé el lado izquierdo de mi cabeza sobre la pared, y él hizo lo mismo con su lado derecho. No recuerdo ni una sola palabra dicha, si es que hubo alguna. Nos quedamos mirándonos por un rato, y aquel exacto instante fue en el que pasó. Tenía aquel par de esferas observándome centímetro a centímetro, fue casi inevitable. 
          Aquel día, fue cuando me enamoré por primera vez de sus ojos. Y es el día de hoy, exactamente un año después, que ese sentimiento no ha cambiado en el más mínimo detalle. Es raro mencionarlo; enamorarse de sus ojos antes que de él en sí no es lo más usual, según creo, pero así fue.
          Comenzaba a hacer efecto en mí, su mirada. Tenía que hacer algo para distraerme un poco de ella. Guiñé un ojo. Así vería solo la mitad, aunque no fuera mucha la diferencia. Alterné el guiño, ahora con el otro ojo. Lo repetí varias veces. Él me imitaba, por alguna razón. 
          Esas fueron las actividades que hicimos durante media hora. Mirar a la ventana y asegurarme que no había nadie, o en su defecto saludar a quien sea que estuviera ahí parado, sonreír de vez en cuando y guiñarnos los ojos. Guiñarnos los ojos. Repetimos los guiños incontables veces hasta que una de aquellas veces noté algo. Nos estábamos acercando. Más bien él se acercaba, y yo empecé a desesperarme por dentro. ¿Qué hago? ¿Cómo se hacía? ¿Ya me olvidé? Hace tanto que no lo hago, es posible. Cada vez está más cerca. Ya nos tocamos las narices. No hay más tiempo para pensar. Que sea lo que tenga que ser.
          Fue un movimiento bastante brusco. No lo culpo. Apenas unos segundos antes que pasara, dejamos los guiños y nos miramos fijamente, sin pestañear. Aprovechó aquel instante y se inclinó hacia mis labios, presionándolos con cierta fuerza. Se sintió como una embestida, más bien. Al tener mi cuerpo apoyado en la pared, no tenía respaldo alguno, y directamente me empujó hacia atrás. Acostarme en el suelo sería demasiado, y empujarlo hacia adelante para acomodarme bien contra la pared no sonaba muy educado. Entonces, con el hombro izquierdo presionado contra la pared, pude sostenerme en el aire. Básicamente estuve haciendo abdominales durante todo el tiempo. Para disminuir la fuerza que hacía, intenté sostenerme de su cabeza con una mano, aunque no produjo mucha diferencia.
          Luego vino el verdadero beso. Por fin, después de meses de espera, estaba pasando. Nuestros labios hablaban sin pronunciar palabra alguna, volcando en él todo lo que callamos durante mucho tiempo. Movimientos suaves y lentos producían, demorándolo lo más posible...
          Estaba paralizada. No podía reparar en lo que acababa de pasar. Él me había besado, y yo a él. ¿Cómo me sentía al respecto? No tengo idea. Estaba sumamente sumergida en mis pensamientos confusos, nada claros, en la nada misma, cuando volví a la realidad. 
          Él seguía a mi izquierda; ambos nuevamente apoyados contra la pared. Mirábamos hacia la ventana. De repente el me acarició el pelo, y comenzó a darme pequeños besos sobre mi cabeza. En ese momento me dije "Tengo que tratar de demostrar algo de afecto", entonces incliné mi cabeza a la izquierda y la apoyé sobre su hombro derecho. Creo tuve la intención de abrazarlo, pero no recuerdo si pude lograrlo. 
          Permanecimos de esa manera por varios minutos, cuando él me susurró "Te quiero". Ya lo sabía, pero escuchar esas palabras pronunciadas por su voz generaban una infinita felicidad en mí. En un tono inaudible gesticulé un "Yo más" que nunca llegó a sus oídos. 
          
• • 
          Cuando me preguntan cuál es mi recuerdo más feliz, esto es lo que pienso. Yo solo les contesto "Mis 15" o "Mi viaje a Madryn".
          Daría cosas que nunca habría imaginado por volver a vivir aquel exacto momento. Supongo que lo extraño mucho. Extraño lo que eramos. Seguro conocen la frase "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes". No estoy de acuerdo. En absoluto. Yo siempre supe lo que tenía, sabía lo que él era para mí. Mi problema fue la demostración. No suelo demostrar afecto, pero cuando más quiero, más imposible me es. No sé cómo hacerlo. Sólo agradezco haber podido decirle que lo amaba..., aunque no puedo decirle que todavía lo hago.
           

jueves, 1 de marzo de 2012

Desafío 50 Libros

  • Las Crónicas de Narnia: El León, la Bruja y el Ropero ~ C. S. Lewis
  • The Chronicles of Narnia: Prince Caspian  ~ C. S. Lewis
  • Las Crónicas de Narnia: El explorador del Amanecer  ~ C. S. Lewis 
  • Las Crónicas de Narnia: La Silla de Plata  ~ C. S. Lewis
  • Las Crónicas de Narnia: El Caballo y su Muchacho  ~ C. S. Lewis
  • Las Crónicas de Narnia: El Sobrino del Mago  ~ C. S. Lewis
  • Las Crónicas de Narnia: La Última Batalla  ~ C. S. Lewis
  • Nunca me abandones ~ Kazuo Ishiguro
  • The Hunger Games ~ Suzanne Collins
  • The Hunger Games: Catching Fire ~ Suzanne Collins
  • El Túnel ~ Ernesto Sabato
  • The Hunger Games: Mockingjay ~ Suzanne Collins 
  • La Dama del Perrito y otros cuentos ~ Antón Chéjov
  • Palomas son tus ojos ~ Eduardo Dayan
  • The perks of being a wallflower ~ Stephen Chbosky
  • Asesinato en el Orient Express ~ Agatha Christie
  • Carrie ~ Stephen King
  • Harry Potter y la piedra filosofal ~ J.K. Rowling
  • El Secreto ~ Rhonda Byrne
  • Harry Potter and the chamber of secrets ~ J.K. Rowling
  • Canción de Hielo y Fuego: Juego de Tronos ~ George R.R. Martin
  • Relatos de un náufrago ~ Gabriel García Marquez
  • Todo oscuro, sin estrellas ~ Stephen King
  • Bestiario ~ Julio Cortázar
  • A Series of Unfortunate Events: The Bad Beginning ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Reptile Room ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Wide Window ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Miserable Mill ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Austere Academy ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Ersatz Elevator ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Vile Village ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Hostile Hospital ~ Lemony Snicket
  • A Series of Unfortunate Events: The Carnivorous Carnival ~ Lemony Snicket

CERRADO. 33/50 LIBROS.